viernes, 8 de julio de 2016

Somos caos.

Caos… Tú eres caos, yo soy caos.

Este mundo, esta ciudad es caos.

El caos es belleza, el caos es belleza porque es lo que habitamos, es lo que sentimos; el caos es omnisciente y, por lo tanto, creemos en él.

No veo el caos… pero te veo a ti, veo esta ciudad, me veo a mí… Veo al mundo entero.

No somos seres individuales, hay algo que nos une.

El caos.

El caos que tú y yo formamos, el caos que formaremos o que nos formará.

La belleza tuya y la mía, la belleza del alma, la belleza que no se ve.

La belleza que es caos, que respira, que sangra…

La belleza que más que desear, inspira…

La belleza de todos, nuestra belleza, la del mundo.

El mundo que poseemos.

El caos que nos destruye, que destruyo, que me destruyes.

El caos que es tuyo, tuyo y no más.

Mi vida, tu vida, la nuestra… Somos caos aquí y ahora.


El caos que no se ve, pero el caos en el que te habito.




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