Caos… Tú eres caos, yo soy caos.
Este mundo, esta
ciudad es caos.
El caos es belleza,
el caos es belleza porque es lo que habitamos, es lo que sentimos; el caos es
omnisciente y, por lo tanto, creemos en él.
No veo el caos… pero
te veo a ti, veo esta ciudad, me veo a mí… Veo al mundo entero.
No somos seres
individuales, hay algo que nos une.
El caos.
El caos que tú y yo
formamos, el caos que formaremos o que nos formará.
La belleza tuya y la
mía, la belleza del alma, la belleza que no se ve.
La belleza que es
caos, que respira, que sangra…
La belleza que más
que desear, inspira…
La belleza de todos,
nuestra belleza, la del mundo.
El mundo que poseemos.
El caos que nos
destruye, que destruyo, que me destruyes.
El caos que es tuyo,
tuyo y no más.
Mi vida, tu vida, la
nuestra… Somos caos aquí y ahora.
El caos que no se ve, pero el caos en el que te habito.
El caos que no se ve, pero el caos en el que te habito.
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