domingo, 12 de enero de 2020

Quiero.

Quiero saber a dónde fue ese sueño
que no recordaron al despertar.
Y qué hizo que ese corazón roto
se enamorara de todas sus grietas.
Quiero saber qué sintió esa mirada
que pedía un auxilio que nadie advirtió,
solo porque era ella a la que siempre
habían creído salvavidas.
Y si hubo arrepentimiento
en ese desastre que no era natural,
pero que su naturaleza sí era destrozar.
Quiero saber por qué nunca les llegó
la calma a esas dos vidas que
fueron tormenta.
Y si fue casualidad que
esa bala perdida llegara justo
donde la persona que siempre la
había querido encontrar.
Quiero saber si el motivo por el que
el sol se esconde todos los
días, es porque nadie ha sido capaz
de sostenerle la mirada.
Y qué nos diría el eco a todos los que
hemos pisado abismos creyendo
que cruzábamos puentes.
Quiero saber para quién sería la
última palabra del miedo cuando al oír el
“sálvese quien pueda”, no pudiera.
Y  cuántos disparos tiene que esquivar
un “te quiero” para no convertirse
en “te quie(b)ro”.
Quiero saber cuál es la excusa
del corazón para tener a la razón
dentro  y no usarla.
Y por qué, a veces,
nos parecemos tanto a las olas: no
sabemos irnos con la misma
fuerza que utilizamos para llegar.

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Quiero.

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