Te vi a los ojos.
Te vi yendo detrás de
una pelota mientras pensabas que eras la chica más rápida del mundo.
E intentando
levantarte rápido del suelo después de una caída monumental, cuando tus
rodillas raspadas eran la única herida que llevabas.
Te vi viendo a mamá,
pensando que era el aire que te hacía vivir.
Y te vi intentando
secar el sudor de tus manos cuando se acercaba la clase de matemáticas.
Te vi brillar cuando
llegaba la hora de los juegos con papá.
Y esperando con
ansias el viernes para salir a jugar escondite con tus amigos.
Te vi disfrutar como
nunca cuando había jugo de mora en casa, porque sabías que luego sería helado.
Y cuando te rodeabas
de las flores de aquellas gradas.
Te vi cuando
aprendiste a leer, y cómo te emocionaste por ello.
Te vi aprendiendo a
manejar bicicleta, y la forma en que la ley de gravedad en ese momento se
extinguió.
Y cuando ayudabas a
buscar al gato que pintó las paredes de casa de la abuela, sabiendo muy bien
que la que tenía bigotes eras tú.
Te vi la emoción de
correr a contarle a tu tía que tenías ciertos bichitos en la cabeza, porque por
fin dejarías de ser hija única.
Te vi saludándome de
lejos, con aquellos ojos que no han cambiado nada y que aún me lo dicen todo.
Te vi diciendo que te
recuerde,
que no te olvide.
Que te llevo en mí,
que algún día fui tú.
Me gusta. :D
ResponderEliminar