miércoles, 27 de julio de 2016

Soy.

Yo soy mi polo a tierra.
Yo soy el libro de mi alma.
Yo soy las letras que me han hecho morir y revivir.
Yo soy el beso, soy el abrazo.
Yo soy el tatuaje indeciso.
Yo soy las lágrimas, las risas, las carcajadas.
Soy sol.
También soy lluvia.
Muy pocas veces una tormenta.
Y aún más pocas, un huracán.
Pero soy.
Soy un conjunto de todo… De rarezas, de cosas comunes, de tiempos con sentido y sin sentido.
Soy segundos, pero puedo también ser horas.
Incluso puedo llegar a ser años.
Años aquí mismo, mientras escribo.
Mientras mi alma va quedando más transparente.
Menos cargada.
Más liberada.
“Soy”.
¡Qué lindo es simplemente ser!
Ser y ya está.
Ser y existir.
Ser y vivir.
Porque existir y vivir no son lo mismo.
Existir es saber que estás tocando el mundo, que estás en él.
Vivir es enfrentar la vida, darle la mano, guiñarle el ojo; es coquetearle, es hacerla tuya.
Existir - Vivir.
Doce letras. 
En medio de ellas, un par de ojos.
¿Los míos?

miércoles, 20 de julio de 2016

Hoy decidí sonreírme.

Hoy decidí sonreírme.

Verme al espejo y sonreír.

Así, sin más. Sin ninguna causa. Sin ningún porqué.

Hoy decidí contar mis dientes.

Veintiocho.

Hoy decidí verme, percibirme.

Saber que más que ojos, tengo miradas.

Tener la certeza de que mi reflejo no es mi verdad.

Pero mi verdad siempre se refleja.

Mi reflejo… Tan presente pero a la vez no.

Sin algo cristalino, nunca lo conocería.

Nunca me “conocería”.

¿Qué es conocer?

¿Guapo/a? ¿No tanto?

Sí, me conocería.

No importa la presencia de algo cristalino.

En absoluto.


Todos somos cristalinos cuando nos enfrentamos a nosotros mismos.


martes, 12 de julio de 2016

Potencia.

No permitamos que nuestra alma sufra de inanición, no lo permitamos…

Alimentémosla, revivámosla, acariciemos ese velo constante de nuestra vida, hagámoslo sentir nuestro.

Brindémosle a nuestra alma lo que la hace ser alma, lo que la hace ser vida. Démosle vida porque, a veces, al alma también se le olvida cómo vivir, cómo seguir existiendo, inspirando, exhalando…

Permitámosle al alma tener humanidad, obsequiémosle un rasgo mortal, una mortalidad adherida a su carne, a sus huesos; algo que le permita ver que también goza de sensaciones, sensaciones pasajeras. Sensaciones que la magnifican o atenúan, pero que la hacen sentimiento… porque permite sentir.

Veámonos en ella, en aquella alma tan nuestra, tan nuestra como las cosas que no decimos.


Percibámosla no como nos percibimos cuando nos vemos en un espejo: en aquél objeto, tus ojos se centran en ti, te permiten conocerte físicamente, saberte intacto o no. En una mirada al alma no ves ojos, boca, piernas, etc. En una mirada al alma no te ves a ti como partes encargadas de hacerte mortal; te ves como potencia, solo eso, una potencia y ya está. Una potencia, eso sí, donde no valen las elevaciones, donde el orden no altera el producto, donde eres tú, eres tú en su número más irracional.




viernes, 8 de julio de 2016

Somos caos.

Caos… Tú eres caos, yo soy caos.

Este mundo, esta ciudad es caos.

El caos es belleza, el caos es belleza porque es lo que habitamos, es lo que sentimos; el caos es omnisciente y, por lo tanto, creemos en él.

No veo el caos… pero te veo a ti, veo esta ciudad, me veo a mí… Veo al mundo entero.

No somos seres individuales, hay algo que nos une.

El caos.

El caos que tú y yo formamos, el caos que formaremos o que nos formará.

La belleza tuya y la mía, la belleza del alma, la belleza que no se ve.

La belleza que es caos, que respira, que sangra…

La belleza que más que desear, inspira…

La belleza de todos, nuestra belleza, la del mundo.

El mundo que poseemos.

El caos que nos destruye, que destruyo, que me destruyes.

El caos que es tuyo, tuyo y no más.

Mi vida, tu vida, la nuestra… Somos caos aquí y ahora.


El caos que no se ve, pero el caos en el que te habito.




martes, 5 de julio de 2016

Esencia infinita.

Los seres humanos somos momentos… Momentos de alegría, tristeza, estupor, enojo y tantos más.

Los seres humanos somos variedad, diversidad… Y aquí, precisamente en este revoltijo de cualidades, es donde está nuestra esencia.

Y es esa esencia la que resguarda nuestra humanidad, la que es más de nosotros que el propio corazón; lo único que nadie, en absoluto, nos puede arrebatar.

Es tu esencia la que al final te desborda y desborda a otros, para mal o para bien… quién sabe.

Es esa misma esencia la que te impulsa, sin tú saberlo, a lo que te hace feliz; aunque a veces esa felicidad se desvíe o se disfrace, por momentos, de obstáculos.

Obstáculos que son impulsos, impulsos para ganar esa carrera esencial de ser fieles a nosotros mismos.

Una carrera en donde no hay más competidores ni una franja al final que indique que ganaste… Una carrera donde tú eres el único, una carrera que es la vida misma; esa vida que se defiende, que implora, que hace lo posible para que tú luches por ese agujero negro que es tu esencia, un agujero negro que no es, para nada, finito, como dice la ciencia, sino más bien infinito…

Infinito no como tú, vamos… Infinito como lo que dejas después de ser finito.




Quiero.

Quiero saber a dónde fue ese sueño que no recordaron al despertar. Y qué hizo que ese corazón roto se enamorara de todas sus grieta...