Hoy decidí sonreírme.
Verme al espejo y
sonreír.
Así, sin más. Sin
ninguna causa. Sin ningún porqué.
Hoy decidí contar mis
dientes.
Veintiocho.
Hoy decidí verme,
percibirme.
Saber que más que ojos,
tengo miradas.
Tener la certeza de
que mi reflejo no es mi verdad.
Pero mi verdad
siempre se refleja.
Mi reflejo… Tan
presente pero a la vez no.
Sin algo cristalino,
nunca lo conocería.
Nunca me “conocería”.
¿Qué es conocer?
¿Guapo/a? ¿No tanto?
Sí, me conocería.
No importa la
presencia de algo cristalino.
En absoluto.
Todos somos cristalinos cuando nos enfrentamos a nosotros mismos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario