martes, 27 de junio de 2017

Creo.

Creer… Con estas cinco letras, se puede también formar la palabra “crecer”. Y es que a la final, eso en lo que creemos, eso que sostenemos tanto para nosotros, es lo que nos forma, lo que nos sustenta, lo que nos hace tan nuestros.
Personalmente, creo en cosas varias que han formado, y forman, mi vida, y no sé si haya sido necesaria esta pequeña introducción, pero hoy quiero escribir sobre esas cosas en las que creo, así que lo haré.
Creo en que el olor a café en las mañanas alegra el corazón. Creo en la energía de las personas, y lo importante que es saber comprenderla. Creo que el alma duele más que un dolor de muelas, y creo también en el dolor de muelas. Creo en las flores de colores, y en los atardeceres. Creo en los deseos que se piden luego de ver una estrella fugaz. Creo en las miradas, y todas las cosas que se dicen con ellas.
Creo en mis papás, y en que se dan, les doy y me dan el amor más hermoso que existe. Y creo en el amor, en que sí se puede encontrar a la vuelta de la esquina. Y también creo en esa esquina, claro. Creo en Simón, mi perrito, y en que tiene la mirada más tranquila del universo entero. Creo en mi abuela Mimi, creo muchísimo en ella. Creo que todavía dejamos el alma en una mirada cuando vemos un cielo estrellado. Creo en los árboles, y en lo bonito de abrazarlos. Creo en los libros, y en que ellos son los que te eligen.
Creo en el poder de las sonrisas, y en los hoyuelos en las mejillas. Creo en Zafón, y en esa forma tan suya de llegarme al alma. Creo en la arepa con queso, ¡cómo no voy a creer en ella! Creo en que lo escrito a mano tiene una belleza especial. Creo en los labios rojos, y en mi insuperable amor por Barcelona. Creo en La sombra del viento, el libro de mi alma, y en Julián Carax. Creo en mis amigas, y creo muchísimo en todo lo que me rio con ellas. Creo en las lágrimas, y en que nos limpian.
Creo en el queso parmesano, ¡cómo no voy a creer en esa delicia! Creo en mi vestido azul de la bomba rosada de cuando tenía cuatro años. Creo en el miedo que me producía la clase de matemáticas. Creo en lo sexy de los ojos cafés, de las cejas pobladas y de las pestañas largas. Creo en lo delicioso que es bailar hasta que te duelan los pies. Y creo en mi biblioteca, claramente. Creo en la magia, y en que podemos encontrarla cuando menos pensemos, o ser nosotros la magia, ¿por qué no? Creo en los lunares, y que quien te los cuente merece seguir en tu vida. Creo en las máquinas de escribir, y en la hermosura de otro tiempo que tienen. Creo en ser fieles a nosotros mismos, y en la valentía que hay en ello.
Creo en lo que estoy haciendo ahora mismo: escribir. Creo en el pastel con leche, ¡vamos! Creo en ese “te quiero” inesperado, y en el perfume de vainilla. Creo en el aura, y creo también en la belleza de las palabras “inmarcesible” y “serendipia”. Creo en el color café. Creo en los abrazos y en que hay unos cuantos que te hacen cerrar los ojos. Creo en la importancia de arriesgarse, pero también creo en lo difícil que es hacerlo; pero creo aún más en los que lo hacen. Creo que los perfumes traen recuerdos, y creo en los recuerdos. Creo que las sopas que hace mi mamá tienen superpoderes, y creo también en las cámaras fotográficas antiguas. Creo en la magia, y el misterio, que tiene el centro histórico de mi ciudad. Creo en la ley de atracción, y en el poder de la mente. Creo en las buenas conversaciones, y en la sensación tan agradable que queda luego de ellas.
Creo que es un poco terrorífico volver a los sitios donde uno amó la vida. Creo en las risas de la nada, y en las miradas de si todo. Creo que todavía se puede querer bonito, claro que se puede. Creo que todo pasa por algo, y que lo que pasa es lo único que podía haber pasado. Y creo en el pasado. Creo que debemos rompernos hasta poder llamarnos arte.
Y sí, creo en estas cosas y en muchas más; pero sobre todo, creo en mí, creo incondicionalmente en mí. 

1 comentario:

  1. Yo también creo en lo insuperable amor por Barcelona, la ciudad del Diseño y el Arte, creo también en el amor propio que uno se debe tener a uno mismo y sobre todo valorarse, quererse y transmitirle a los demás una buena marca de ti.

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Quiero saber a dónde fue ese sueño que no recordaron al despertar. Y qué hizo que ese corazón roto se enamorara de todas sus grieta...