Es muy raro observar vida en el mundo…
Quizá porque no abrimos bien los ojos, quizá porque los instantes de vida son
los más efímeros. Aun así, en estos últimos días, me ha abordado la esperanza
de percibir rastros de ella, de reconocerla.
He creído haberla visto guiñándome el
ojo desde un señor de edad que cargaba en su espalda al que pensé que era su
nieto. No podría haber en el mundo otra persona con una mirada tan feliz como
la de ese niño.
Me sonrió cuando al pasar por el parque, vi a una señora con un globo en la mano, y me di cuenta que a los ojos de los
extraños, todos podemos regresar, de nuevo, a la infancia.
Me tomó la mano cuando, deteniéndome en un
semáforo, el señor en el andén me dedicó la sonrisa más bonita.
Me abrazó cuando el sol iluminó gran
parte de mi habitación, dejando solo algunas vetas de sombra.
Me besa en la frente cuando mi mamá
prepara la sopa que me calienta el alma.
Estoy segura que tengo un encuentro con
la vida cada vez que mi papá me dice: “Hola, angelito”.
La vida me ve a los ojos cuando el
portero de la Universidad, cada viernes, me recibe con un abrazo y me desea un
buen día.
La vida se puso delante de mí, y por
poco no me golpeé contra ella, cuando, unas cuantas veces, recibí mensajes de
buenos días que me impulsaban a querer hacerlos buenos.
La vida me acarició la mejilla cuando
vi a mi abuela posar su mano en la espalda de mi abuelo.
La vida se torna visible cada vez que
le dedico una mirada a mi biblioteca.
Y se confunde con mi alma siempre que
voy a la casa de mi abuelita Mimi.
Me hace cosquillas cuando me rio con
mis amig@s, cuando me rio y siento que los gimnasios deberían implementar
rutinas de risa.
La vida toma mis pies cuando suenan las
canciones que me hacen dar gracias de poder oírlas.
La vida me pone sus manos en los
hombros cuando estoy cerca del bosque que me gusta tanto.
… En fin, siento que estos instantes,
los que no nombré y los que vendrán, estoy segura, me alimentan el alma; porque
la vida es vida cuando te hace pensar que no eres un puzle, cuando la ves como
si no la tuvieras, como si tú estuvieras en perspectiva y la vida solo fuera
algo abstracto, algo capaz de generarte la misma emoción que te produce lo
encontrado cuando crees que estaba perdido.
Hola Eliana,
ResponderEliminarEstuve leyendo tus textos y ¡Estan buenisimos! muy reflexivos y muy sinceros. Tus palabras y el enlace que les das son impecables.
¿Tu quieres ser escritora? ¡Seria excelente!... Aunque ya eres Escritora.
Un abrazo muy grande y te seguiré leyendo.
Atentamente,
Juan José Muñoz
P.D: No dejes de Escribir. "Las mejores personas estan completamente locas"
Hola, Juan José.
EliminarMil gracias, de verdad que aprecio mucho tus palabras.
Y sí, las mejores personas están completamente desquiciadas, jaja.
Abrazos para ti.