La V.I.D.A. es un pedazo de cada una de sus letras.
Un pedazo que le arranca
al abecedario.
…
La “V” es la letra
que está más lejos en orden alfabético; el orden que dice que quedan cuatro
letras para el fin; esas cuatro letras en las que no reparamos, y que mientras
intentamos formar palabras con ellas, se nos va la “uve” en ello.
La “I” es el punto
medio, la coartada infinita… El pedacito que la hace inmensa es esa lucha por
defenderse, por intentar recuperar el rastro de puntos suspensivos que dejó su
antecesora, la añorada “uve”.
¡Qué decir de la “D”!
Tal vez la mejor de todas, ni tan delgada ni tan gruesa. Tan ella. La que
impide que la infinidad de la “I” se desborde, la que regula, pero la que no
piensa en sí misma. La egoísta, la ingrata.
… Y llega el momento,
el que se supone que es el inicio, ese inicio marcado por la “A”; pero un
inicio cruelmente engañoso, porque tiene pizcas de final.
Entonces donde se
supone que empieza la vida, para el cruel abecedario es casi el fin; y donde
termina, para este es el comienzo más puro.
¿No es una injusticia?
¡Pero qué se puede esperar!
Incluso el mismísimo
A.B.E.C.E.D.A.R.I.O., con toda su omnipotencia, no es capaz de poseer,
totalmente, sus invenciones, sus siglas… o sus marcados siglos.
Excelente Mi Querida Eli.
ResponderEliminarGracias, Tati linda. ^^
Eliminar